
Pero aunque ponga ladrillos, no nos confundamos, él no es un albañil. Habría que asemejar su aporte al que hacen los arquitectos creativos. Es decir, trazar lo que el míster le dice en el terreno de juego. Eso y más, pues por poseer genes del lugar dónde nace la samba, a nadie le extraña su juegode piernas y su fútbol de salón. Es un mediapunta pasador, de los que encuentran el hueco. Atesora mucha calidad y asiste con humildad a los del

Comenzó jugando en el Sao Caetano en el que debutó en 2003 con el primer equipo a una edad algo avanzada para el Brasileirao (es de la generación de 1981). Pero eso no le pasó factura y pronto se vio jugando en el Santos, junto a Robinho, Deivid, Ricardinho, etc. Sólo jugó media temporada en el club a la postre campeón de Brasil.
La culpa la tuvo el Marítimo, que se lo trajo en el mercado invernal a Europa. En el club de Madeira a progresado poco a poco y ahora es el líder del ataque y de la afición del Marítimo. Nunca será una estrella del fútbol, ni ganará la Copa de América con su país. Pero en el pequeño estadio Barreiros, los apenas 6000 espectadores de cada domingo siempre disfrutan de su jugador, Marcinho.
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