Viajamos hoy hasta el centro de Europa. Entre Austria y Suiza, se emplaza un pequeño estado-ciudad, de sólo 3500o habitantes. Se trata de Liechtenstein, el país natal de nuestro protagonista, Mario Frick. A pesar de haber nacido en Suiza, se trata del mejor jugador de la historia del país más pequeño de habla alemana. Frick, juega actualmente en el Siena, donde lucha por un puesto de titular en el ataque , junto con Maccarone y Rigano.Es un delantero bastante hábil y fuerte, con caída a bandas y una definición prodigiosa. Obviamente, el veterano delantero (generación de 1974) nunca ha logrado cifras prodigiosas en su carrera. Pero como es un revulsivo, asegura una media de 5 goles al año. En su país, es el líder absoluto y el único que tira del carro en los pocos partidos en los que la escuadra centroeuropea tiene posibilidades de victoria.
La salida de Frick de Liechtenstein se hizo esperar, lo logró con 21 años y en dirección a Suiza, como era de preveer. En el St. Gallen mantuvo una regularidad sin tapujos. Era hora de un club más grande, por lo que el Basilea se hace con sus servicios en 1996. Allí sí que mordió la manzana del triunfo. Muchos goles y grandes partidos entabló en el Saint Jakob Park.
Pero su rendimiento fue de más a menos y desterrado de Basilea, Frick para por última vez en Zurich, antes de comenzar su periplo por las milenarias tierras del extinto Imperio Romano de Julio César. En Italia se asentó y aún no ha salido de ella. A
rezzo, Verona, Ternana y actualmente Siena, es el recorrido turístico que ha elegido el liechtensteiniano (gentilicio éste no inventado), para un total de 240 partidos disputados entre la Seria A y la Serie B italiana.Pero el gran aporte al mundo del balón de Mario se eleva a la máxima potencia con su selección. Un total de 81 veces internacional y 13 goles marcados (toda una heroicidad teniendo en cuenta los pocos goles que anota el país germanoparlante), lo convierten en el estandarte de un país más dedicado a la industria que al fútbol.
A sus 34 años, Mario Frick sigue siendo consciente de que el espectáculo del esférico aún le necesita. Es muy querido en el Artemio Franchi, y que no confunda su nacionalidad, pues tiene nivel para estar en una competición puntera. Mario Frick, un anónimo en la ciudad del fútbol, un héroe en un pequeño estado del centro de Europa...









Acá, un breve párrafo de su llegada a Banfield:









